"Cómo se comportan los animales"

"Cómo se comportan los animales" - Subtest VII -A -(4-5-6)

      Desde hace mucho tiempo, los hombres vienen observando cómo se portan los animales. Los niños, algunos pueblos primitivos y los que aman a los animales tienden a pensar que éstos son tan inteligentes como el hombre y que sólo Ies falta hablar para ser casi iguales a él.
      Los científicos no se atreven a decir lo mismo. Observan cómo se portan los animales y dicen que tienen muchas conductas distintas y que algunas de ellas son muy notables.
      Lo primero que notan los científicos es que hay conductas que se producen solas, en forma mecánica. Las pupilas de muchos animales se agrandan o se achican de acuerdo con la cantidad de luz; las mariposas nocturnas son atraídas por todo lo que brilla en la oscuridad. Estas conductas se producen siempre; el animal mismo o su historia no influyen para nada en estas conductas. Se las suele llamar reflejos instintivos. En el mismo hombre se dan muchos de estos fenómenos.
     Otras conductas de los animales son aprendidas. Las madres de los mamíferos les enseñan a sus hijos. Un cachorro de león criado por su madre aprenderá a cazar perfectamente. Un cachorro de león criado por el hombre como un gato regalón se morirá de hambre si es soltado en medio de la selva. No sabe cómo cazar ni la más pequeña y fácil presa. Los orangutanes criados en zoológicos no son capaces de conseguirse alimento por sí solos.
     Otras veces, los animales parecen aprender solos. Así, cuando los españoles llegaron a América, iniciaron la crianza de gallinas domésticas. Las aves de rapiña, al ver esta fácil presa estacionada en tierra, se lanzaban sobre ellas, pero los cacareos de las gallinas atraían a granjeros y perros que impedían su captura. Entonces muchas aves de rapiña, entre ellas, el peuco, cambiaron sus costumbres. El peuco, que es un ave muy común en Chile, dejó de lanzarse en picada desde el cielo sobre las gallinas. En lugar de eso, se posa en un lugar cercano al gallinero; luego camina tranquilamente hasta donde están las gallinas y se mezcla con ellas. Ninguna de la gallinas se da cuenta. Si hay alimento, el peuco come junto con las gallinas mientras elige su presa; si no hay comida, se pasea entre las aves de corral, observándolas atentamente.Cuando ha elegido su presa, se apodera de ella y parte volando a toda velocidad. Las gallinas cacarean frenéticamente.
Aparecen ladrando los perros, y los granjeros salen con sus escopetas listas para disparar. Pero ya es muy tarde; el peuco vuela muy alto con su presa firmemente sostenida por sus garras.
As( como el peuco, muchos animales aprenden a portarse de un modo distinto al que estaban acostumbrados si esto se hace necesario para salvar la vida o conseguirse ei alimento. Muy conocidos son los experimentos de laboratorio hechos con ratas y palomas. Palomas y ratas aprenden a picotear luces o a mover palancas para conseguirse alimento; las ratas aprenden a seguir laberintos para escaparse de un encierro o llegar hasta donde quieren.
En el medio natural, es famoso ei caso de las truchas, que rápidamente aprenden cuáles son las trampas que les tienden los pescadores y las evitan. A veces basta la sombra de una cala de pescar para que ninguna trucha se acerque al atractivo gusano o pececillo que parece flotar inocentemente entre las aguas.
Por otra parte, la capacidad de aprendizaje de los animales es limitada. No ha sido posible, por ejemplo, enseñarles a las palomas comunes a convertirse en mensajeras. Sólo unas pocas especies de palomas tienen ese especial sentido de la orientación que les permite actuar como mensajeras. Las otras especies no han podido aprender a comportarse como ellas. Todos los intentos de educar a gorilas y orangutanes para que se comporten como seres humanos nunca han tenido pleno éxito.
En resumen, la conducta de los animales es muy variada y compleja. A veces los animales se comportan muy inteligentemente y aprenden rápidamente cosas muy complicadas. Otras veces, nada ni nadie logra que aprendan las cosas más sencillas. Los hombres observan cómo se portan los animales y saben que todavía tienen mucho que aprender sobre este interesantísimo fenómeno.


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